Preguntas

Dolor de espalda ¿mal del siglo?

El dolor de espalda es una fórmula general que puede designar un abanico de patologías. La lombalgia puede expresarse como « me duelen los riñones », y en caso de cervicalgia, se puede manifestar una torticolis, y una molestia respiratoria puede sentirse a nivel dorsal y cuantas veces también por un dolor de cabeza.

Muchos de estos males tienen, en mi opinión, un denominador común : la desaparición de la armonía en la pelvis. Desde el recién nacido al anciano, esta ruptura de equilibrio provoca en primer lugar una modificación del material de construcción mismo, la textura ósea, y luego se prolonga por una alteración de las articulaciones, es decir los ligamentos y los músculos, hasta alcanzar la línea de gravidez del individuo. 

En una persona joven y en la menos joven también, en el deportista o el sedentario, el trabajador manual o el intelectual, el hueso va a almacenar unas tensiones y memorizar en sus células todos los choques de la vida, sean importantes o no.

La espalda constituye una parte de nuestra anatomía que no vemos … esto es obvio, ciertamente, pero más allá de este chiste, ¿ aceptamos acaso la idea de almacenar allí, quizás inconscientemente, las dificultades o los sentimientos de lo que no queremos o ya no queremos oír hablar y que preferimos guardar fuera de nuestra vista ? Y si tenemos dolores de espalda podría acaso tratarse de algo que nos negamos a ver y que, sin embargo, reclama nuestra atención haciéndonos sufrir ? 

A veces escucho a algunos pacientes decir « tengo una mala espalda », como si esa espalda hubiese cometido algo mal ! Pero ¿es la espalda que es mala o la energía que hemos bloqueado en ella ? 

La espalda es también el pilar de nuestro ser. Nos sostiene y también nos da fuerza, rectitud y dignidad. Podemos levantarnos y caminar la cabeza erguida, o podemos curvarnos y doblarnos bajo el peso de nuestro fardo.

La responsabilidad de « ganarse la vida », de « llevar su fardo », de « ser la columna vertebral de la familia », de « aguantar », representan todas unas obligaciones que se aparentan más a cuestiones de supervivencia y que siempre están en resonancia con los dolores de espalda. « No se me soporta », « me abandonan » son también unos pensamientos que, a la larga, se van traduciendo por un dolor o una debilidad dorsal…

« Una espalda rota » indicará a menudo un conflicto profundo con nuestro objetivo de vida o nuestro lugar en la vida. Dentro de esta misma línea, un disco intervertebral que se suele considerar como un amortiguador, pués cuando se desplaza, en resonancia con un sentimiento reprimido y cuya sustancia gelatinosa, su protección, ya no podrá soportar tan bien el peso de la espina dorsal, este disco pues provocará una hernia.  

En cuanto a las contracciones o a los dolores musculares, verdaderos regueros de pólvora, ¿acaso no suponen simplemente cierta rigidez en nuestros comportamientos, cierta resistencia ?

Y finalmente si padecemos de unas malas posturas, quizás deberíamos interrogarnos sobre nuestra posición en el mundo. « Me mantengo recto o me curvo sobre mi mismo ?